Contaminación de Ternium afecta salud y entorno urbano en San Nicolás

La planta Guerrero de Ternium, ubicada en San Nicolás de los Garza, Nuevo León, continúa generando un fuerte impacto ambiental en sus alrededores. El óxido ferroso que emite desde sus patios y chimeneas se ha acumulado en múltiples estructuras cercanas como anuncios viales, puentes peatonales, instalaciones de la UANL, techos industriales, el viaducto del Metro Línea 2 e incluso hidrantes de bomberos, cubriéndolos con una película rojiza que los deteriora con el tiempo.
Vecinos de colonias como Cuauhtémoc y Garza Cantú han manifestado su hartazgo por los constantes problemas respiratorios que, aseguran, se derivan de esta contaminación. Especialistas en ingeniería ambiental explicaron a El Horizonte que estos residuos son óxidos ferrosos formados cuando el hierro fundido se oxida al convertirse en acero. Estas partículas contienen elementos peligrosos como cadmio, plomo y zinc, los cuales se presentan en forma de partículas PM 2.5 y PM 10, altamente dañinas para la salud.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la exposición prolongada a este tipo de partículas puede provocar siderosis, una enfermedad causada por la acumulación de hierro en los pulmones. Aunque es común entre soldadores o empleados de acereras, también puede presentarse en personas que habitan zonas cercanas.
“La siderosis pulmonar suele ser asintomática en etapas iniciales; en etapas avanzadas, pueden aparecer síntomas como tos, dificultad para respirar, fatiga y pérdida de peso”.
“Puede alcanzarse rápidamente una concentración nociva de partículas suspendidas en el aire cuando se dispersa, especialmente si está en forma de polvo”, advierte un informe del organismo.
El especialista consultado añadió que este tipo de contaminación no solo causa inflamación, sino que puede derivar en enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes o incluso cáncer. Ya en 2019, el Centro Mario Molina había identificado, mediante un estudio, elevadas concentraciones de PM2.5 y dióxido de nitrógeno en la zona, así como rastros de estas sustancias en estructuras cercanas como edificios de la UANL y estaciones del Metro, lo que representa un serio riesgo para la salud pública.
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