Demanda laboral pone en aprietos a asociación Color Esperanza Monterrey

La asociación Color Esperanza Monterrey, dedicada a apoyar a personas en situación de vulnerabilidad en Nuevo León, enfrenta uno de los momentos más complicados desde su creación. La organización, fundada en 2020 en plena pandemia de Covid-19, surgió con el objetivo de brindar respaldo a quienes perdieron su empleo o atravesaban dificultades económicas, mediante programas de capacitación, entrega de despensas y actividades comunitarias.
Encabezada por Blanca Álvarez Cardiel, la asociación logró consolidarse con el paso de los años gracias al apoyo de voluntarios y colaboradores. Sin embargo, la historia dio un giro inesperado luego de que una excolaboradora interpusiera una demanda laboral por presunto despido injustificado, lo que derivó en un conflicto legal que hoy afecta a la organización.
De acuerdo con el caso, la mujer colaboró inicialmente como voluntaria durante más de tres años, aunque en algún momento dejó de participar tras un accidente automovilístico sufrido por su esposo. Posteriormente, en 2022, cuando Color Esperanza Monterrey obtuvo su certificación y amplió su capacidad de ayuda, retomó su participación dentro de la asociación.
Con el tiempo, la relación entre ambas partes se deterioró debido a presuntos incumplimientos de horario y diversas actitudes que llevaron a la terminación de la relación laboral. Al no alcanzarse un acuerdo en la etapa de conciliación, el caso avanzó a juicio laboral, donde una jueza resolvió a favor de la excolaboradora, ordenando a la asociación el pago de 270 mil pesos.
Tras la resolución, los representantes legales de Color Esperanza Monterrey promovieron un amparo. No obstante, durante el proceso se emitió un nuevo requerimiento por 90 mil pesos y, al no poder cubrirlo, se procedió con el embargo, agravando la situación financiera de la asociación.
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