Estudio alerta sobre tensión acumulada en la falla de San Andrés tras más de 160 años sin un gran terremoto

Una investigación reciente encendió las alertas sobre la actividad sísmica en el sur de California al revelar que la falla de San Andrés y la falla de San Jacinto presentan niveles de tensión acumulada que podrían favorecer la ocurrencia de un terremoto de gran magnitud en el futuro.
El análisis, elaborado por investigadores de la comunidad científica estadounidense, examinó la evolución de ambas fallas durante los últimos mil años y detectó que algunos segmentos han alcanzado niveles de presión superiores a los registrados históricamente. Los especialistas señalaron que la última gran ruptura de la falla de San Andrés ocurrió en 1857, mientras que la actividad significativa más reciente en la falla de San Jacinto se registró en 1969.
Uno de los puntos que más llamó la atención de los científicos es el llamado Paso de Cajón, una zona ubicada al noreste de Los Ángeles donde convergen ambos sistemas geológicos. De acuerdo con los modelos desarrollados en el estudio, este punto podría desempeñar un papel clave en la propagación de futuras rupturas sísmicas debido a la interacción entre las dos fallas.
Los investigadores concluyeron que la región se encuentra bajo una elevada carga de tensión y que la probabilidad de un terremoto importante en los próximos años es considerable. Sin embargo, aclararon que la acumulación de presión no significa que un sismo sea inminente ni permite predecir con exactitud cuándo podría ocurrir un evento de gran magnitud.
Aunque los resultados refuerzan la necesidad de mantener medidas de prevención y preparación ante desastres naturales, los autores subrayaron que el comportamiento de las placas tectónicas depende de múltiples factores complejos y que cualquier pronóstico sigue sujeto a un importante grado de incertidumbre científica.
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