EU endurece guerra comercial con Canadá: vetará lácteos, motos y alcohol

La medida entrará en vigor el 29 de septiembre, mientras Ottawa prepara nuevas represalias y busca reducir su dependencia económica de Estados Unidos.
La tensión comercial entre Estados Unidos y Canadá volvió a escalar. La Casa Blanca anunció que a partir del 29 de septiembre prohibirá la importación de determinados productos canadienses, entre ellos algunos lácteos, motocicletas y motonetas, además de la mayoría de las bebidas alcohólicas.
La decisión se produce después de que Canadá activara nuevos aranceles de represalia sobre productos estadounidenses valuados en unos 20 mil millones de dólares, luego del fracaso de las negociaciones comerciales entre ambos gobiernos.
La administración de Donald Trump también decidió excluir productos canadienses de determinados contratos gubernamentales de largo plazo, elevando todavía más la presión económica sobre Ottawa.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, respondió que su país acelerará una estrategia para reducir su dependencia de Estados Unidos y diversificar sus relaciones comerciales. Aseguró que el objetivo es que Canadá pueda actuar con mayor independencia y evitar que cualquier nación tenga capacidad para ejercer presión económica sobre el país.
La disputa afecta una relación comercial históricamente estrecha. Más del 70% de las exportaciones canadienses todavía tienen como destino Estados Unidos, por lo que Ottawa busca fortalecer sus vínculos con otros mercados, particularmente con la Unión Europea.
Entre las opciones que Canadá analiza se encuentra profundizar la cooperación económica con el bloque europeo mediante la ampliación de acuerdos existentes, un nuevo tratado comercial u otros mecanismos de colaboración.
Carney reconoció que la confrontación tendrá costos para Canadá en el corto plazo, pero sostuvo que también representa una oportunidad para acelerar inversiones, infraestructura y la diversificación de sus exportaciones.
La guerra comercial comenzó a intensificarse luego de que Estados Unidos impusiera nuevos aranceles a productos canadienses, mientras algunas provincias de Canadá respondieron retirando de sus establecimientos diversos productos estadounidenses, especialmente bebidas alcoólicas.
La disputa también ha adquirido un fuerte componente político. Trump ha insistido en sus comentarios sobre convertir a Canadá en el estado 51 de Estados Unidos, declaraciones que han provocado rechazo entre amplios sectores de la población canadiense.
Mientras Ottawa mantiene su estrategia de diversificación, funcionarios de ambos países continúan en contacto, aunque por ahora ninguno de los dos gobiernos parece tener prisa por regresar a una negociación formal.
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