EU refuerza frontera con “muro flotante” en el Río Bravo

El gobierno de Estados Unidos volvió a apostar por una barrera flotante en el Río Bravo, al reactivar y ampliar un sistema de boyas de seguridad en el tramo fronterizo entre Brownsville, Texas, y Matamoros, Tamaulipas, como parte de su estrategia para frenar la migración irregular y el tráfico ilegal.
Las boyas, de color naranja intenso, forman una línea continua anclada al fondo del río, creando un obstáculo físico que autoridades estadounidenses describen como un “muro flotante” prácticamente imposible de cruzar. La colocación inicial se realizó a finales de 2025, pero el proyecto fue reactivado y reforzado al inicio de 2026.
La nueva etapa del plan fue confirmada esta semana por autoridades federales del condado de Cameron, luego de la visita de la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, Kristi Noem, a la ciudad de Brownsville. Según funcionarios, el objetivo es impedir tanto el cruce de personas como el uso de embarcaciones para el tráfico de migrantes y mercancías ilícitas.
El tramo Matamoros–Brownsville es considerado uno de los puntos con mayor flujo migratorio en la frontera norte de México, lo que lo ha convertido en una zona prioritaria dentro del plan impulsado por la administración del presidente Donald Trump, que contempla instalar más de 800 kilómetros de barreras flotantes a lo largo del Río Bravo.
Aunque la medida busca reforzar el control fronterizo, ha provocado tensiones diplomáticas y críticas de organizaciones defensoras de derechos humanos y ambientalistas, quienes alertan sobre los riesgos para la vida de los migrantes y el posible impacto ecológico en el cauce del río. Pese a ello, Washington insiste en que seguirá utilizando “todas las herramientas disponibles” para blindar la frontera sur.
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