IA crea por primera vez virus completos que no existen en la naturaleza

La inteligencia artificial dio un nuevo paso en el campo de la biología sintética luego de que científicos lograran utilizar modelos de IA para diseñar virus completos que no existen en la naturaleza, capaces de infectar bacterias E. coli.
El estudio, publicado en la revista Science, fue realizado por investigadores del Arc Institute de Palo Alto y la Universidad de Stanford, quienes utilizaron los modelos de lenguaje genómico Evo 1 y Evo 2 para generar nuevas secuencias virales.
Para reducir los riesgos, los científicos limitaron deliberadamente el experimento a virus capaces de infectar bacterias y excluyeron de los datos de entrenamiento cualquier secuencia relacionada con agentes que pudieran infectar humanos, animales, plantas u hongos.
Los investigadores entrenaron los modelos con secuencias de ADN de millones de organismos y posteriormente concentraron el análisis en Phi X-174, un pequeño virus que infecta exclusivamente a E. coli, además de alrededor de 15 mil virus relacionados.
A partir de esta información, la inteligencia artificial generó cerca de 700 mil posibles diseños. Después de un proceso de selección, los científicos eligieron alrededor de 300 candidatos para realizar pruebas experimentales.
De los virus creados y evaluados, 16 demostraron ser capaces de multiplicarse en las bacterias.
El objetivo era desarrollar nuevos fagos capaces de atacar cepas de E. coli que ya habían desarrollado resistencia frente a virus naturales. Este resultado podría contribuir al desarrollo de una nueva generación de fagoterapia, una alternativa que utiliza virus especializados para combatir infecciones bacterianas en lugar de depender exclusivamente de antibióticos.
Aunque el experimento se realizó bajo condiciones controladas y con un alcance limitado, la capacidad de la IA para diseñar genomas virales funcionales plantea nuevas interrogantes sobre seguridad y uso indebido de la tecnología.
Los investigadores y especialistas en bioseguridad subrayan la necesidad de establecer protocolos estrictos, supervisión experta y mecanismos de control que permitan aprovechar los beneficios científicos de estas herramientas sin facilitar la creación de agentes biológicos peligrosos.
El avance marca un nuevo escenario para la investigación genética, al demostrar que los modelos de inteligencia artificial pueden pasar de analizar información biológica existente a proponer diseños de virus que posteriormente pueden ser probados en laboratorio.
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