Impulsan en NL el monorriel más extenso de Latinoamérica con estándares de clase mundial

Con una longitud de 36 kilómetros, Nuevo León avanza en la construcción de las Líneas 4 y 6 del Metro, un proyecto que busca posicionar al estado como referente en movilidad urbana y seguridad estructural en América Latina. La obra, encabezada por el Gobierno estatal y Metrorrey, se desarrolla bajo un esquema integral que prioriza la precisión técnica y el cumplimiento de normas internacionales.
Impulsado por la administración del gobernador Samuel García y coordinado técnicamente por Abraham Vargas, el proyecto incorpora un modelo de supervisión que abarca desde los procesos de licitación hasta la ejecución de cada tramo. Este enfoque garantiza que cada fase cumpla con estándares globales de calidad y seguridad.
La supervisión está a cargo de la firma internacional Ayesa, responsable de verificar que todos los procesos administrativos y técnicos se apeguen a normativas estrictas. De acuerdo con especialistas involucrados, el proyecto cuenta con un expediente único que integra todas las disciplinas, lo que permite mantener un control detallado en cada etapa de la obra.
En el aspecto estructural, los materiales utilizados, como el acero de refuerzo y el concreto, son sometidos a pruebas constantes en laboratorios acreditados. Ningún avance se autoriza sin validar previamente la resistencia y calidad de estos elementos, lo que refuerza la confiabilidad de la infraestructura en construcción.
La complejidad del monorriel exige un nivel de precisión extremo, especialmente en el contacto entre el tren y las vigas de rodadura. Para ello, se emplea tecnología avanzada como sistemas GPS de alta precisión, estaciones totales, vuelos con tecnología LIDAR y fotografía aérea, logrando un margen de error máximo de apenas un milímetro en las alineaciones.
Además, la obra se rige bajo protocolos internacionales como AASHTO y ACI 318, utilizados en proyectos de infraestructura de alto nivel a nivel mundial. Ingenieros de distintas especialidades participan en la validación de cada componente, desde su fabricación hasta su colocación final, asegurando un proceso riguroso y coordinado.
El proyecto también pone énfasis en la seguridad laboral y el cuidado ambiental. Se realizan auditorías constantes, capacitaciones diarias y se cuenta con brigadas de emergencia y personal médico en sitio, garantizando condiciones seguras para los trabajadores mientras avanza una de las obras de movilidad más ambiciosas en la región.
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