Inician excavación de fosa común en antiguo convento irlandés donde habrían enterrado a casi 800 bebés

Autoridades y expertos iniciaron la exhumación de restos óseos en los terrenos del antiguo convento de las Hermanas del Buen Socorro, en Tuam, Irlanda, donde se presume fueron enterrados clandestinamente 796 bebés entre 1925 y 1961. Este sitio, que funcionaba como refugio para madres solteras marginadas por la sociedad, operaba bajo condiciones deplorables que provocaron la muerte de cientos de niños por infecciones y negligencia, mientras otros eran dados en adopción, incluso al extranjero.
La investigación comenzó en 2014 gracias a la historiadora local Catherine Corless, quien descubrió que cientos de actas de defunción no tenían certificados de enterramiento. Pese a que la Iglesia Católica y el Gobierno intentaron desacreditar los hallazgos, la presión de sobrevivientes y familias forzó a las autoridades a reconocer la tragedia y abrir la fosa común.
Hoy, un equipo internacional de arqueólogos, antropólogos y forenses trabaja para recuperar e identificar los restos, que serán cotejados con ADN de familiares que esperan dar sepultura digna a sus seres queridos.
Este escándalo ha reavivado la indignación por los abusos cometidos en instituciones religiosas como las lavanderías de Las Magdalenas, donde miles de jóvenes fueron sometidas a trabajos forzados y malos tratos.
Las Hermanas del Buen Socorro han contribuido con 2.5 millones de euros a la exhumación, pero podrían enfrentar futuras indemnizaciones. Las familias, como la de Annette McKay, esperan justicia y cierre para una de las páginas más oscuras de la historia reciente de Irlanda.
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