Lluvias rebasan niveles históricos en Nuevo León y revierten panorama de sequía

Luego de iniciar 2026 con un escenario marcado por la falta de precipitaciones y pronósticos poco alentadores, Nuevo León ha experimentado un cambio significativo en sus condiciones climáticas. Las lluvias registradas durante los primeros meses del año han permitido modificar la tendencia seca que predominaba en la entidad y colocar los acumulados por encima de los niveles habituales para esta época.
Información de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) indica que las precipitaciones acumuladas hasta mediados de junio ya superan en cerca de un 10% el promedio histórico correspondiente al mismo periodo. Además, representan un aumento del 44% en comparación con lo reportado durante las mismas fechas de 2025, reflejando una recuperación importante en materia hídrica.
Especialistas señalan que este comportamiento está relacionado con la transición de las condiciones generadas por el fenómeno de La Niña hacia una fase neutra. Este cambio favoreció el retorno de lluvias más cercanas a los niveles normales en Nuevo León, luego de varios meses en los que predominó un ambiente más seco de lo habitual.
Durante el arranque del año, la influencia de La Niña provocó una reducción considerable de las precipitaciones en el noreste del país. Sin embargo, el fenómeno comenzó a perder fuerza hacia finales de marzo, permitiendo una recuperación gradual de las lluvias y generando condiciones más favorables para la entidad.
La diferencia quedó evidenciada entre febrero y abril. Mientras el segundo mes del año concluyó sin registrar lluvias significativas, abril acumuló 86.6 milímetros de precipitación, una cifra que equivale a un 231% de los 37.5 milímetros que históricamente se esperan para ese periodo. Este repunte ha contribuido a mejorar el almacenamiento de agua, aunque también ha generado inundaciones y situaciones de riesgo en algunas zonas del estado.Versión story
Las lluvias han cambiado por completo el panorama en Nuevo León. Tras un inicio de año marcado por la sequía, las precipitaciones acumuladas hasta mediados de junio ya superan el promedio histórico y son 44% mayores que las registradas en el mismo periodo de 2025. Especialistas atribuyen este comportamiento al debilitamiento de La Niña, mientras que abril destacó con lluvias muy por encima de lo habitual, beneficiando el almacenamiento de agua pero también generando inundaciones y riesgos en diversas zonas.
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