Michael Jordan demanda a NASCAR por presunto monopolio y prácticas restrictivas

El juicio antimonopolio que Michael Jordan y el piloto Denny Hamlin emprendieron contra NASCAR avanzó a su segundo día, poniendo en el centro del debate el modelo de negocio de una de las ligas automovilísticas más influyentes de Estados Unidos. La demanda acusa a la organización de operar como un monopolio que limita las opciones de los equipos mediante contratos charter considerados restrictivos y un sistema de ingresos que, según los demandantes, perjudica a las escuderías que compiten con pérdidas.
Jordan y Hamlin, copropietarios del equipo 23XI Racing, presentaron la queja junto con Front Row Motorsports, uno de los pocos equipos que se negaron a firmar los nuevos acuerdos de fletamento. Según la acusación, NASCAR impone cláusulas de exclusividad que restringen la competencia, controla de forma desproporcionada los ingresos y condiciona el acceso a las carreras. Hamlin, visiblemente emocionado durante su testimonio, afirmó que poner un solo auto en pista costó 20 millones de dólares en una temporada de 38 carreras, sin considerar salarios y gastos operativos.
La defensa de NASCAR sostiene que la estructura de la organización es un ejemplo de éxito empresarial y rechaza las acusaciones de abuso. Un fallo favorable a Jordan y Front Row podría modificar reglas fundamentales de la liga e incluso transformar su estructura actual, mientras que una victoria para NASCAR reforzaría su control sobre el modelo financiero y competitivo de la categoría.
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