Monterrey espera a Irak: el repechaje mundialista se juega entre el futbol y la geopolítica

El partido de repechaje rumbo a la Copa Mundial de la FIFA 2026, programado para disputarse el 31 de marzo en el Estadio BBVA de Monterrey, se ha convertido en algo más que un encuentro de futbol. La posible participación de la Selección de fútbol de Irak enfrenta obstáculos logísticos derivados del conflicto en Medio Oriente, lo que ha generado incertidumbre sobre si el partido podrá jugarse como está previsto.
Irak debe enfrentarse al ganador del duelo entre Selección de fútbol de Bolivia y Selección de fútbol de Surinam por uno de los últimos boletos al Mundial que organizarán México, Estados Unidos y Canadá. Sin embargo, la federación iraquí ha reportado que varios jugadores y miembros del cuerpo técnico no han podido obtener visas para viajar a México debido al cierre de embajadas en la región.
A esto se suma que el espacio aéreo en algunas zonas de Medio Oriente permanece restringido, lo que ha complicado los traslados del equipo. Incluso el entrenador de la selección, Graham Arnold, se encuentra varado en Emiratos Árabes Unidos mientras se buscan rutas alternativas para viajar.
Ante esta situación, el gobierno mexicano aseguró que existen las condiciones para que el partido se lleve a cabo. Durante una conferencia, la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que las autoridades mexicanas están colaborando para facilitar la llegada del equipo asiático.
La Secretaría de Relaciones Exteriores informó que, aunque México no tiene embajada en Irak, sus representaciones diplomáticas en Emiratos Árabes Unidos, Turquía y países europeos están listas para emitir las visas necesarias a los jugadores y directivos.
Mientras tanto, la FIFA mantiene el calendario original del repechaje y monitorea la situación junto con las federaciones involucradas. El organismo espera que los problemas logísticos se resuelvan antes de la fecha del encuentro.
Para Monterrey, el partido forma parte de las pruebas clave rumbo al Mundial de 2026. La ciudad será una de las sedes del torneo y busca demostrar su capacidad organizativa y logística ante el mundo.
Con la cuenta regresiva en marcha, el futbol podría terminar resolviéndose fuera de la cancha: en consulados, aeropuertos y negociacion
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