Noruega despide al rey Harald V ante miles de personas y una histórica presencia real

El funeral reunió a monarcas de Europa y Medio Oriente, además de representantes de más de 20 países, en una emotiva jornada en Oslo.
Las calles de Oslo se llenaron de banderas, flores y miles de ciudadanos para despedir al rey Harald V, quien murió el pasado 28 de agosto a los 89 años después de 35 años en el trono.
El funeral de Estado se realizó este miércoles con la presencia de monarcas y herederos de diez países, además de representantes de otras 20 naciones. Entre los asistentes estuvieron los reyes de Suecia, Dinamarca, España, Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Mónaco y Jordania.
También acudieron el príncipe Guillermo, heredero de la Corona británica, el príncipe heredero Akishino de Japón y el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy.
La ceremonia comenzó con una salva de 21 cañonazos mientras el féretro era trasladado desde el Palacio Real hasta la Catedral de Oslo. El nuevo rey, Haakon VIII, encabezó junto con otros miembros de la familia real el recorrido detrás del ataúd, cubierto con el estandarte real noruego.
Antes del funeral, más de 46 mil personas acudieron a la capilla del Palacio Real para presentar sus respetos durante los días en que Harald permaneció en capilla ardiente. En algunos momentos, la espera para ingresar llegó a ser de hasta siete horas.
Miles más se concentraron en las calles de Oslo para observar el cortejo, mientras iglesias, bibliotecas y centros culturales de todo el país habilitaron pantallas para seguir la ceremonia.
Durante el servicio religioso, el presidente del Parlamento, Masud Gharahkhani, destacó la cercanía que Harald mantuvo con la población y recordó su disposición para convivir con ciudadanos comunes.
El monarca fue reconocido por modernizar la institución real sin abandonar un estilo sencillo y cercano. A lo largo de su reinado defendió también la importancia de no etiquetar a las personas como “los más débiles de la sociedad”.
Tras la ceremonia, el féretro fue trasladado a la fortaleza de Akershus, donde Harald fue sepultado junto a sus predecesores en la cripta real.
Con su muerte, Haakon VIII asumió el trono de manera inmediata, dando paso a una nueva etapa para la monarquía noruega, cuyo papel actualmente es principalmente simbólico y representativo.
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