Nuevo León arranca 2026 con presas a la baja y alerta por posible sequía

Nuevo León comenzó el 2026 con un escenario complicado en materia hídrica, al registrar una disminución significativa en los niveles de almacenamiento de sus principales presas y con pronósticos de lluvia poco alentadores para los primeros meses del año. La combinación de un menor volumen de agua disponible y expectativas de escasas precipitaciones vuelve a colocar el tema del abasto en el centro de la discusión pública, especialmente en una entidad que ya ha enfrentado crisis severas en años recientes.
Un análisis elaborado con base en información de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) revela que, en comparación con el inicio de 2025, las presas del estado cuentan actualmente con 31 por ciento menos agua. A este panorama se suma que los modelos climatológicos indican que las lluvias esperadas entre diciembre y febrero se ubican 34 por ciento por debajo de los promedios históricos, lo que refuerza la previsión de un año particularmente seco para la región.
Especialistas en el tema advierten que esta situación obliga a las autoridades a mantener vigentes y acelerar los proyectos de infraestructura hídrica que permitan garantizar el suministro a largo plazo. Entre las acciones que consideran prioritarias se encuentran la construcción de nuevos acueductos, la modernización de redes para reducir fugas y una gestión más eficiente del recurso, con el objetivo de evitar escenarios críticos como los vividos anteriormente.
De acuerdo con los registros oficiales, la presa El Cuchillo es la que presenta la caída más pronunciada, con una reducción cercana al 40 por ciento en el último año. Tan solo durante 2025, de este embalse se extrajeron más de 400 millones de metros cúbicos de agua, presuntamente destinados a cubrir compromisos internacionales, lo que impactó de manera directa en su nivel de almacenamiento.
A este factor se suma que el consumo diario de agua en la zona metropolitana de Monterrey se mantiene en alrededor de 16 metros cúbicos por segundo, incluso durante la temporada invernal, cuando usualmente disminuye debido a las condiciones climatológicas. Esta demanda constante ha impedido la recuperación de los embalses pese a la baja en las temperaturas.
Las cifras reflejan con claridad el contraste entre ambos periodos. El 2 de enero de 2025, las tres presas principales del estado acumulaban 1,590.6 millones de metros cúbicos de agua, superando incluso su capacidad conjunta y alcanzando un 109 por ciento. Para la misma fecha de 2026, el volumen almacenado es de 1,104.5 millones de metros cúbicos, equivalente al 75 por ciento de su capacidad, lo que representa una caída de 34 puntos porcentuales y confirma el complejo panorama hídrico con el que inicia el año.
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