Operativo aéreo permite traslado de corazón desde Tamaulipas hasta hospital de Monterrey

Un delicado operativo médico y de seguridad se desplegó la tarde de este martes en Monterrey para concretar el traslado de un corazón proveniente de Tampico, Tamaulipas, el cual sería destinado a un paciente que requería un trasplante urgente. La movilización del órgano vital involucró a diversas corporaciones estatales y municipales, así como a personal médico especializado, con el objetivo de cumplir los tiempos críticos que este tipo de procedimientos demanda.
El corazón arribó inicialmente al Aeropuerto Internacional de Monterrey a bordo de una aeronave procedente del estado vecino. Desde ese punto, un helicóptero de Protección Civil de Nuevo León se encargó de su traslado aéreo hasta los campos deportivos de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Nuevo León, donde se implementó un operativo especial para permitir el aterrizaje de la aeronave, el cual se realizó antes de las 15:30 horas.
Tras descender el helicóptero, personal de Protección Civil realizó el traslado del órgano a pie hasta una ambulancia del Centro Regulador de Urgencias Médicas (CRUM), unidad que completó el recorrido terrestre hacia el Hospital Christus Muguerza Alta Especialidad, institución médica donde se realizaría el procedimiento correspondiente. Durante todo el trayecto se mantuvieron estrictos protocolos de seguridad y conservación.
En las labores de apoyo también participaron elementos de Bomberos Nuevo León, Fuerza Civil y la Coordinación de Servicios Aéreos de la Secretaría de Administración, quienes colaboraron para garantizar que el traslado se realizara de forma rápida, ordenada y sin contratiempos, minimizando riesgos tanto para el órgano como para la ciudadanía.
Especialistas en trasplantes señalan que el transporte de órganos es un proceso altamente demandante, ya que estos solo pueden permanecer fuera del cuerpo humano durante un tiempo limitado, conocido como tiempo de isquemia. Superar ese lapso puede comprometer seriamente la funcionalidad del órgano, por lo que la rapidez y precisión son factores determinantes para salvar una vida.
Para asegurar su adecuada conservación, los órganos se colocan en empaques especiales con múltiples capas de protección, se sumergen en soluciones diseñadas para preservar sus tejidos y se mantienen a temperaturas controladas que generalmente oscilan entre los dos y ocho grados centígrados. Todo este proceso requiere coordinación interinstitucional, personal capacitado, equipamiento especializado y disponibilidad permanente.
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