Ovidio “El Ratón” Guzmán se declara culpable en EU por narcotráfico y admite supervisar envíos masivos de fentanilo

Ovidio Guzmán López, alias “El Ratón” e hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, se declaró culpable de cuatro cargos federales relacionados con narcotráfico, lavado de dinero y posesión de armas en una corte de Estados Unidos, convirtiéndose en el primer heredero directo del capo sinaloense en aceptar su responsabilidad ante la justicia estadounidense.
Como parte de un acuerdo de culpabilidad, Guzmán López admitió haber dirigido operaciones de producción y tráfico de enormes cantidades de cocaína, heroína, metanfetamina, marihuana y, especialmente, fentanilo, droga que alimenta la actual crisis de sobredosis en Estados Unidos y que ha dejado miles de muertes cada año.
De acuerdo con los fiscales federales, Ovidio y su hermano Joaquín Guzmán López encabezaban una de las facciones más activas del Cártel de Sinaloa, conocidos como “Los Chapitos”. La DEA y autoridades federales calificaron sus redes como responsables de introducir cantidades “asombrosas” de fentanilo a territorio estadounidense mediante laboratorios clandestinos y rutas de tráfico consolidadas.
Aunque los términos específicos del acuerdo no se han hecho públicos, la admisión de culpabilidad podría derivar en una reducción de condena si Guzmán López coopera con las autoridades. El proceso judicial ha tenido varios ajustes: su audiencia estaba programada inicialmente para este miércoles, pero fue diferida para este viernes sin explicación oficial por la jueza de distrito Sharon Coleman.
Guzmán López fue capturado por fuerzas mexicanas en enero de 2023 y extraditado meses después. Su padre, “El Chapo” Guzmán, cumple cadena perpetua en una prisión de máxima seguridad desde 2019 tras ser hallado culpable de encabezar una de las redes de narcotráfico más poderosas del mundo durante más de dos décadas.
Mientras tanto, la estructura del cártel se ha fragmentado en distintas facciones, y sus líderes enfrentan presiones de la justicia estadounidense. Joaquín Guzmán López y otro cabecilla histórico, Ismael “El Mayo” Zambada, fueron detenidos en Texas en 2024 y mantienen su declaración de inocencia. La caída de Ovidio, sin embargo, marca un nuevo golpe a la cúpula del Cártel de Sinaloa y podría abrir la puerta a revelaciones clave sobre el funcionamiento de la organización.
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