Robert Francis Prevost es elegido Papa y adopta el nombre de León XIV: el primer pontífice estadounidense

CIUDAD DEL VATICANO.- Este jueves 8 de mayo de 2025, la Iglesia Católica vivió un hecho histórico con la elección del cardenal estadounidense Robert Francis Prevost como el nuevo Papa, quien asumirá el nombre de León XIV, convirtiéndose en el primer pontífice originario de Estados Unidos.
La elección fue anunciada tras el tradicional humo blanco que apareció a las 18:07 horas de Roma, marcando el fin del cónclave de 133 cardenales procedentes de 71 países. El cardenal protodiácono, Dominique Mamberti, pronunció la icónica frase: “Habemus Papam”, para después revelar el nombre del nuevo líder de la Iglesia Católica.
Una vida entre EE.UU., Roma y América Latina
Robert Francis Prevost nació el 14 de septiembre de 1955 en Chicago, Illinois. Hijo de padre francés-italiano y madre de raíces españolas, ingresó a la Orden de San Agustín en 1977 y dedicó gran parte de su trayectoria al trabajo misionero en Perú, particularmente en las regiones de Chulucanas y Trujillo.
Con estudios en Matemáticas, Teología y un doctorado en Derecho Canónico en Roma, Prevost ha ocupado cargos relevantes dentro de la Curia. En 2023 fue nombrado prefecto del Dicasterio para los Obispos y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, cargos desde los que influenció directamente en las designaciones episcopales a nivel mundial.
Sus primeras palabras como líder de la Iglesia
Desde el balcón de la Basílica de San Pedro, el ahora Papa León XIV dirigió un mensaje claro y esperanzador al mundo:
“El mal no prevalecerá. Todos estamos en manos de Dios, por lo tanto, sin miedo, unidos, de la mano de Dios y entre nosotros avancemos hacia adelante.”
El nuevo Papa es reconocido por su cercanía con las causas sociales, su experiencia en América Latina y su perfil humilde, características que reflejan la continuidad con el pontificado de su predecesor, el Papa Francisco.
Una nueva etapa para la Iglesia
La elección de León XIV marca el inicio de una nueva etapa para la Iglesia Católica, en un contexto global complejo y con grandes desafíos. Su liderazgo promete seguir impulsando una Iglesia más cercana, comprometida con los marginados y abierta al diálogo intercontinental.
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