San Nicolás pierde habitantes y enfrenta reto para atraer a nuevas familias

San Nicolás de los Garza atraviesa un cambio demográfico que ya comienza a marcar diferencias dentro del área metropolitana de Monterrey, pues entre 2020 y 2025 registró una reducción de 7.3 por ciento en su población, de acuerdo con los resultados de la Encuesta Intercensal 2025 del Inegi. El municipio pasó de 412 mil 199 habitantes a 382 mil 34 durante ese periodo, lo que representa una disminución de 30 mil 165 personas en cinco años.
La reducción coloca a San Nicolás como el municipio con mayor pérdida de población entre las principales localidades centrales de la zona metropolitana. En el mismo periodo, Guadalupe registró una disminución de 1.8 por ciento, mientras que Monterrey tuvo una reducción de 0.6 por ciento. En contraste, municipios ubicados en la periferia presentaron incrementos importantes, como García, que aumentó 38.7 por ciento; Juárez, con 26.4 por ciento; Apodaca, con 8.6 por ciento, y Escobedo, con 5.5 por ciento.
De acuerdo con Edgar Olaiz, director del LAB Ciudad de la Universidad Regiomontana, este movimiento responde principalmente al envejecimiento de la población, la relocalización de habitantes y la expansión hacia la periferia. Las zonas centrales fueron de las primeras en desarrollarse dentro del área metropolitana, por lo que actualmente concentran una población de mayor edad, mientras que algunas familias jóvenes han optado por mudarse hacia municipios donde encuentran viviendas a precios más accesibles.
El caso de San Nicolás representa además un reto para la renovación de su oferta habitacional. Aunque el municipio cuenta con infraestructura urbana consolidada, la limitada incorporación de nuevos desarrollos y la dificultad para ampliar las opciones de vivienda pueden contribuir a que las nuevas generaciones busquen alternativas en otras partes de la metrópoli. La situación también modifica gradualmente el peso demográfico de los municipios y plantea la necesidad de replantear las estrategias de crecimiento urbano.
Ante este panorama, especialistas y organismos como el Consejo Nuevo León plantean la necesidad de fortalecer una visión metropolitana de largo plazo que permita coordinar temas como vivienda, agua, movilidad, seguridad, residuos, calidad del aire y desarrollo urbano. La intención es que los proyectos puedan mantener continuidad más allá de los cambios de administración y que las decisiones sobre el crecimiento de la zona metropolitana respondan a una planeación conjunta.
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