Sheinbaum descarta aranceles recíprocos: 'En una guerra comercial, nadie gana

CDMX, México.- Ante la reciente decisión de Estados Unidos de imponer aranceles al acero y aluminio mexicano, la presidenta Claudia Sheinbaum descartó la aplicación de medidas de represalia inmediatas, argumentando que su administración priorizará el diálogo y la diplomacia para encontrar una solución que minimice el impacto en la economía mexicana y en la relación bilateral con el país vecino.
En conferencia de prensa, Sheinbaum enfatizó la importancia de evitar una escalada en las tensiones comerciales y señaló que el gobierno trabajará en conjunto con el sector empresarial para evaluar estrategias que mitiguen los efectos de los nuevos impuestos sin recurrir a medidas que perjudiquen el comercio bilateral.
"En una guerra comercial, nadie gana. México es un socio estratégico de Estados Unidos, y nuestro objetivo es encontrar una solución que beneficie a ambas partes sin afectar a nuestra industria ni a los trabajadores que dependen de ella", declaró la mandataria.
El gobierno federal se encuentra analizando diversas alternativas para proteger la competitividad del acero y aluminio mexicano en el mercado internacional. Entre las opciones que se han planteado se incluyen:
- Negociaciones diplomáticas con Estados Unidos para lograr la eliminación o reducción de los aranceles.
- Búsqueda de nuevos mercados para la exportación de acero y aluminio, diversificando las relaciones comerciales de México.
- Incentivos para la industria nacional, con el objetivo de reducir costos de producción y compensar las afectaciones provocadas por los nuevos aranceles.
Sheinbaum subrayó que, aunque el gobierno mexicano tiene herramientas legales para responder a las políticas proteccionistas de Estados Unidos, la prioridad será evitar represalias que puedan desencadenar una guerra comercial con impactos negativos para ambas economías.
Mientras las conversaciones con Washington avanzan, México seguirá fortaleciendo sus relaciones comerciales con otros socios estratégicos, como Canadá, la Unión Europea y países de Asia, con el fin de garantizar condiciones justas para sus exportaciones y mantener la estabilidad en su sector industrial.
Además, el gobierno mexicano ha reafirmado su compromiso con los principios del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), buscando que cualquier medida proteccionista sea evaluada bajo los mecanismos de solución de controversias que establece el acuerdo.
El sector empresarial ha manifestado su apoyo a la estrategia del gobierno de apostar primero por la diplomacia antes de recurrir a represalias comerciales. Sin embargo, líderes industriales han advertido que, de no lograrse una solución favorable, México deberá considerar la aplicación de contramedidas equilibradas para proteger a su industria y a sus trabajadores.
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