Teragnosis: la nueva estrategia contra el cáncer que busca actuar antes en México

La técnica combina estudios de imagen y radiofármacos para identificar tumores y dirigir la radiación directamente hacia las células cancerosas.
Una estrategia que combina diagnóstico y tratamiento en un mismo proceso comienza a utilizarse en México en etapas más tempranas de determinados tipos de cáncer: se trata de la teragnosis, una técnica que permite localizar células tumorales y, posteriormente, dirigir radiación específicamente hacia ellas.
Durante el primer Congreso Internacional de Oncología del Centro Médico ABC, especialistas explicaron que durante años este tipo de tratamiento se reservaba principalmente para pacientes con cáncer avanzado que ya habían pasado por varias líneas terapéuticas, incluida la quimioterapia.
Ahora, la estrategia comienza a aplicarse en pacientes seleccionados antes de llegar a esas etapas.
¿Cómo funciona?
La teragnosis parte de la identificación de un blanco molecular presente en las células tumorales. Primero se realiza un estudio de medicina nuclear para determinar si el tumor presenta esa característica.
Si el paciente es candidato, posteriormente se administra un radiofármaco diseñado para reconocer ese mismo blanco. Una vez que llega a las células tumorales, transporta la radiación directamente hacia ellas.
La principal diferencia frente a la radioterapia externa es precisamente la forma en que se administra la radiación. Mientras la radioterapia dirige el tratamiento desde el exterior hacia una zona específica, en la teragnosis el radiofármaco circula por el organismo y se concentra en las células que presentan el blanco molecular identificado.
Los especialistas aclararon que la teragnosis no funciona para todos los tipos de cáncer ni para todos los pacientes y tampoco sustituye de manera general otros tratamientos oncológicos.
Actualmente tiene aplicaciones en determinados casos de cáncer de tiroides, tumores neuroendocrinos y cáncer de próstata.
Uno de los principales retos es mejorar la dosimetría, es decir, calcular con precisión la cantidad de radiación que recibe cada paciente para maximizar el efecto sobre el tumor y reducir el daño a tejidos sanos.
En particular, los especialistas buscan controlar la exposición de la médula ósea, con tratamientos cada vez más personalizados de acuerdo con las características de cada paciente.
La evolución de esta técnica abre la posibilidad de utilizar la medicina nuclear no solo para detectar dónde está un tumor, sino también para llevar el tratamiento directamente hacia las células que lo forman.
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