Tos persistente: alerta por tuberculosis en México

La tuberculosis continúa como un desafío de salud pública en México y América Latina, pese a contar con tratamiento disponible en el sistema público. La enfermedad, provocada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis, se transmite por el aire cuando una persona con infección activa tose, habla o estornuda, principalmente en espacios cerrados y con poca ventilación.
Autoridades sanitarias advierten que uno de los principales obstáculos es que los síntomas pueden avanzar de forma gradual y pasar desapercibidos. La señal más frecuente es la tos que dura más de dos semanas, acompañada en algunos casos de flema o sangre. También pueden presentarse fiebre vespertina, sudoración nocturna, pérdida de peso sin causa aparente, fatiga y dolor en el pecho.
Especialistas explican que no todas las personas expuestas desarrollan la enfermedad activa. En muchos casos, la bacteria permanece en estado latente, sin síntomas ni capacidad de contagio, aunque puede activarse si el sistema inmunológico se debilita, como ocurre en pacientes con VIH, diabetes o tratamientos inmunosupresores.
El diagnóstico temprano es clave para cortar la cadena de transmisión. Las pruebas como baciloscopía, cultivo de esputo y estudios moleculares permiten confirmar el padecimiento e iniciar un tratamiento antibiótico que debe cumplirse durante al menos seis meses. Interrumpirlo puede generar tuberculosis resistente a medicamentos, lo que complica su control.
Aunque en México se aplica la vacuna BCG en la infancia para prevenir formas graves, esta no evita todos los casos en la edad adulta. Por ello, las autoridades reiteran el llamado a acudir a revisión médica ante tos persistente y reforzar medidas como la ventilación de espacios cerrados.
La tuberculosis tiene cura, pero la detección oportuna y el tratamiento completo siguen siendo las principales herramientas para frenar su propagación.
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