Trump busca cambiar el esquema de vacunas infantiles y desata choque con médicos

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, abrió un nuevo frente de controversia en materia de salud pública al firmar una orden ejecutiva que busca modificar las recomendaciones federales sobre vacunación infantil y promover que algunas vacunas se administren por separado y en diferentes visitas médicas.
Uno de los principales cambios planteados es dividir la vacuna triple viral MMR, que protege contra sarampión, paperas y rubéola, en tres aplicaciones independientes. La orden también pide desarrollar una opción de vacunas individuales para estas enfermedades, que actualmente no está disponible en Estados Unidos.
La propuesta ha generado críticas entre especialistas, quienes advierten que espaciar las vacunas podría provocar que algunos niños permanezcan más tiempo sin protección y aumentar las probabilidades de que no completen oportunamente sus esquemas de inmunización.
El anuncio también reavivó una de las afirmaciones más cuestionadas de Trump: la posibilidad de que las vacunas tengan alguna relación con el autismo. Sin embargo, décadas de investigaciones científicas no han encontrado evidencia de que las vacunas infantiles causen autismo. Expertos han señalado que esta cuestión ha sido estudiada ampliamente y que los resultados descartan esa relación.
La Academia Estadounidense de Pediatría cuestionó la decisión y llamó a mantener las recomendaciones existentes. Incluso el senador republicano Bill Cassidy, médico y presidente del Comité de Salud del Senado, criticó públicamente la orden y sostuvo que las vacunas son seguras y no provocan autismo.
¿La orden cambia las reglas de inmediato?
No necesariamente. En Estados Unidos, los estados tienen la autoridad para establecer los requisitos de vacunación para asistir a las escuelas, por lo que la orden presidencial no modifica automáticamente esas obligaciones en todo el país. La medida busca, entre otras cosas, que los estados consideren adaptar sus políticas a las nuevas recomendaciones federales.
La decisión llega además en un momento especialmente delicado: las tasas de vacunación infantil han disminuido en Estados Unidos y el país enfrenta un brote de sarampión que ha encendido las alertas de especialistas.
Con esta orden, Trump vuelve a colocar las vacunas en el centro de la agenda política y sanitaria estadounidense, mientras médicos y expertos advierten que modificar un esquema respaldado por décadas de investigación podría generar más dudas que beneficios.
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