Trump impulsará primer muro de boyas flotantes en Texas

La administración del presidente Donald Trump se prepara para instalar un muro de boyas flotantes de 27 kilómetros a lo largo del Río Bravo, en el sur de Texas. Esta iniciativa, que marca el primer proyecto de su tipo, se concretará la próxima semana, según revelaron al Washington Examiner cuatro funcionarios estadounidenses bajo condición de anonimato.
El plan fronterizo resurge justo cuando la administración Trump enfrenta una nueva controversia legal: un juez federal dictaminó que el presidente pudo haber incurrido en desacato al violar una orden judicial que prohibía deportaciones bajo una ley del siglo XVIII.
Tom Homan, zar fronterizo de la Casa Blanca y firme defensor de este tipo de medidas, elogió el despliegue de las boyas:
“Las boyas son un excelente concepto de barrera fronteriza”, declaró al medio estadounidense. Además, recordó que la Patrulla Fronteriza ya evaluaba su uso al final del primer mandato de Trump, aunque no pudo concretarse en ese momento.
“El gobernador Abbott las desplegó poco después y demostró su gran eficacia. Las barreras fronterizas, como los muros y las boyas, funcionan. Los datos lo demuestran”, subrayó Homan.
Este despliegue se realizará en una de las zonas más transitadas para cruces irregulares, lo que, según defensores de la medida, podría frenar significativamente la migración ilegal. Sin embargo, las acciones de la administración Trump continúan generando reacciones dentro y fuera de EE.UU., especialmente tras nuevas revelaciones sobre deportaciones irregulares.
El juez federal James E. Boasberg afirmó que encontró causa probable para declarar en desacato criminal a la administración Trump, luego de que esta ignorara una orden de retornar vuelos con personas deportadas, uno de los cuales trasladó a 261 migrantes a una prisión en El Salvador. El magistrado advirtió que podría remitir el caso a juicio.
Trump reaccionó con dureza ante la decisión judicial, asegurando que “los jueces están totalmente FUERA DE CONTROL. ¡Parecen odiar tanto a 'TRUMP' que todo vale!”, y afirmó que su equipo legal apelará el fallo.
Uno de los casos que más atención ha recibido es el de Kilmar Abrego García, un salvadoreño de 29 años deportado a pesar de que una corte estadounidense revocó permanentemente su expulsión en 2019. Tras su llegada a El Salvador, fue encarcelado en el penal de máxima seguridad Cecot. A pesar de los esfuerzos legales en EE.UU., el gobierno salvadoreño se ha negado a permitir su liberación.
El senador demócrata Chris Van Hollen viajó a El Salvador para interceder en el caso y aseguró que el vicepresidente de ese país, Félix Ulloa, le impidió comunicarse con el detenido. Además, denunció que “la administración Trump le está pagando al gobierno de El Salvador, para mantenerlo en el Cecot”.
Van Hollen instó al presidente Nayib Bukele a intervenir directamente en el caso y afirmó que Abrego es “un hombre sin cargos ni condena, secuestrado ilegalmente en Estados Unidos” por un “error administrativo”.
Ante estas declaraciones, Tom Homan respondió nuevamente con firmeza y rechazó la postura del senador:
“Abrego no fue secuestrado”, dijo, al tiempo que reiteró acusaciones sobre su presunto vínculo con la MS-13. “Nos deshicimos de una persona peligrosa”, aseveró.
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